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Los derechos de todo lector

  1. El derecho a no leer.

Cada uno decide por sí mismo entrar en el fascinante mundo de la lectura o simplemente no hacer crecer su acervo bibliográfico con la lectura de un libro cualquiera.

 

  1. El derecho a saltarse las páginas.

Es muy útil cuando buscas información para alguna investigación o tarea.

 

  1. El derecho a no terminar un libro

“Hay treinta y seis mil motivos para abandonar una novela antes del final: la sensación de ya leída, una historia que no nos engancha, nuestra desaprobación total a las tesis del autor, un estilo que nos pone los pelos de punta… Inútil enumerar los 35.993 restantes, entre las cuales hay que colocar sin embargo el trabajo por realizar o un seísmo amoroso que petrifica nuestra cabeza”

 

  1. El derecho a releer.

Este es el nivel más alto de un lector que se ha dejado enamorar por el encanto tan sutil de un libro bien hecho, para juntos ir hacia el reencuentro de emociones y vivencias increíbles.

 

  1. El derecho a leer cualquier cosa.

Puedes leer lo que quieras, siempre y cuando leas. Hay infinidad de temas para cualquier tipo de gusto, todos en diferentes formatos y presentaciones.

 

  1. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual).

El mejor antídoto para la mala ortografía es la buena lectura. Leer te producirá un sentido natura para aprender a pensar mejor, hablar mejor y por su puesto escribir mejor.

 

  1. El derecho a leer en cualquier lugar.

No existe lugar que te limite a no leer, puedes hacerlo donde quieras, en la escuela, en tu casa, en el parque, en el baño, en tu cuarto, en cualquier parte que desees y en la posición más preferida.

 

  1. El derecho a hojear.

Es muy útil, sobre todo al momento de hacer una compra y dejarte atrapar por los delicados lazos de la lectura.

 

  1. El derecho a leer en voz alta.

Puedes leer en el volumen que desees, siempre y cuando no molestes a nadie.

 

  1. El derecho a callarnos

“El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal” los libros hacen a su autor eternos en las frases de quienes los leen, por lo que a veces, simplemente disfrutamos leer en silencio para escuchar la voz de su sabiduría.

 

 

Fuente: PENNAC, D. (2006). Como una novela.

Fotografía: https://elpais.com/cultura/

Luis Lamas/plantel Uruapan-Bugambilias

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